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Y luego, lo gris

 

                                                         Hoy el bosque se quemaba.

Cada rama, cada hoja

Prendidas en fuego estaban.

Era una belleza triste.

Una sensación distinta.

En medio del humo estuve

Y no vi más…

El mundo por un instante dejo de existir.

Me encontré sola en la nada del calor.

Tal vez caminé en el sol.

Se quemaron mis palabras.

Se quemó la música.

Se quemó la luz.

Solo estaba el humo, el calor y yo.

Las cenizas me persiguieron durante el día.

En la noche ya todo cesó.

Pero el pábilo aun quemaba

El tronco de un árbol azul.

Estaba pintado de fuego.

A su alrededor los duendes danzaban

Rindiendo tributo

Al dios del calor.

Y luego, lo gris.

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